El Gobierno afgano prohíbe los “niños prostitutos” para combatir a los talibán
AMADOR GUALLAR - Kabul - 02/03/2017
La tradición ancestral afgana de los "bacha bazi" (niños bailarines), en la que menores son maquillados y vestidos con ropas femeninas y bailan para el placer de apoderados para luego ser prostituidos al mejor postor, tiene los días contados. O, al menos, eso es lo que el gobierno afgano espera tras aprobar una ley que prohíbe y criminaliza esa práctica.
La tradición de los también conocidos como "bacha bereesh" (niños sin barba) se remonta a los tiempos en los que Alejandro Magno cabalgaba por Afganistán. Su prohibición supone un paso de gigante para los que luchan por los derechos de los niños en el país y para acabar con la lacra de la explotación sexual infantil.
El gobierno afgano podría haber llevado a cabo esta medida hace años, tal y como muchas organizaciones no gubernamentales han venido exigiendo durante más de una década, pero la administración del presidente Ashraf Ghani solo ha decidido tomar cartas en el asunto a partir de las informaciones reveladas por la agencia AFP, en junio de 2016, en las que probaban cómo los talibán están utilizando a los "bacha bazi" para infiltrarse eficazmente en los puestos de control y comisarías locales en las provincias de Uruzgan, Kandahar y Helmand, entre otras, para asesinar a sus miembros.
Por su parte, los talibán prohibieron esta práctica bajo pena de muerte cuando llegaron al poder en 1996, cosa que aumentó su popularidad entre los civiles y las familias cuyos hijos sufrían las consecuencias de una tradición muy popular entre los combatientes muyahidín que acababan de derrotar a la Unión Soviética. En 2001, cuando la coalición internacional y la Alianza del Norte reconquistaron el país, los "bacha bazi" volvieron con más fuerza que nunca.
La Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán lleva años insistiendo en que, a pesar de que la ley afgana prohíbe la violación y la pederastia, los “niños bailarines” están excluidos de la misma, a pesar de sufrir "constantes violaciones físicas que los traumatiza de por vida con sentimientos pesimistas o de hostilidad y venganza", según un informe de esa comisión.
"Hasta ahora, la ambigüedad legal en el Código Penal afgano ha permitido que los perpetradores escapen y no sean condenados", explica el mismo informe. Asimismo, la comisión se ha mostrado escéptica ante la nueva ley porque "el gobierno ha aprobado muchas leyes que luego no son aplicadas”. Sin embargo, para Soraya Sobhrang, miembro de la comisión, cuando la ley sea revisada por el Parlamento, muchos legisladores harán todo lo posible para anularla o presionar a Ghani para que no la implemente. Así, la batalla para acabar con los niños esclavos sexuales, muchos de ellos secuestrados o vendidos por sus propias familias, solo acaba de comenzar.
Adaptado de http://www.elmundo.es/sociedad/2017/03/02/58b6e5ad468aeb90668b4633.html. Acceso en el 10/03/2017.
En “eso es lo que el gobierno afgano espera tras aprobar una ley que prohíbe y criminaliza esa práctica”, primer párrafo, la palabra en negrita en este contexto posee un sentido equivalente a
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